Tres pacientes llegan al consultorio en una misma semana con "una tos que no se me quita". Uno tiene bronquitis aguda, otro neumonía y el tercero secuelas de COVID-19. Los tres se sentían parecido al principio, pero su pronóstico y tratamiento son muy distintos.
Saber distinguirlos es importante para no subestimar síntomas serios ni sobre-tratar con antibióticos innecesarios.
Bronquitis aguda
Es una inflamación de los bronquios, generalmente causada por virus (los mismos del resfriado o la gripe). Aparece tras un cuadro gripal común.
Síntomas típicos
- Tos persistente (puede durar 2-3 semanas).
- Expectoración (al inicio clara, luego puede tornarse amarillenta).
- Sensación de "pecho cargado" o sibilancias leves.
- Febrícula o fiebre baja.
- Malestar general.
¿Cómo se trata?
La mayoría se resuelve sola en 2 a 3 semanas. Los antibióticos no son necesarios en la mayoría de los casos (es viral). Se enfocan en aliviar síntomas: hidratación, descanso, mucolíticos, broncodilatadores si hay sibilancias.
Si la tos dura más de 3 semanas, si aparece fiebre alta después del 5º día o si la dificultad para respirar es severa, debe descartarse neumonía u otra complicación.
Neumonía
Es una infección que afecta directamente el tejido pulmonar (los alvéolos), causada por bacterias, virus u hongos. Es más seria que la bronquitis y puede requerir hospitalización.
Síntomas típicos
- Fiebre alta (a menudo > 38.5 °C), con escalofríos.
- Tos productiva con expectoración amarillo-verdosa o, a veces, con sangre.
- Dolor en el pecho que aumenta al respirar profundo o toser.
- Dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria.
- Cansancio extremo, sudoración nocturna.
- En adultos mayores: confusión y descompensación de enfermedades crónicas.
¿Cómo se diagnostica?
Con examen físico, radiografía de tórax, exámenes de sangre y, en casos seleccionados, cultivos o tomografía. La radiografía muestra zonas de "condensación" en el pulmón.
¿Cómo se trata?
Con antibióticos dirigidos según el germen sospechado (o el documentado en cultivos), oxígeno si es necesario, hidratación y, en casos severos, hospitalización. Tras la neumonía se recomienda una radiografía de control para confirmar la resolución.
COVID-19 persistente (Long COVID)
Es el conjunto de síntomas que persisten más de 12 semanas tras una infección por SARS-CoV-2, sin otra causa que los explique. Puede aparecer incluso tras infecciones leves.
Síntomas respiratorios frecuentes
- Disnea de esfuerzo: te ahogas al subir escaleras o caminar rápido.
- Tos seca persistente.
- Sensación de "no llenar bien los pulmones".
- Opresión torácica.
Síntomas no respiratorios asociados
- Fatiga marcada que no mejora con descanso.
- "Niebla mental" (dificultad para concentrarse).
- Alteraciones del olfato y el gusto.
- Palpitaciones, dolor torácico atípico.
- Trastornos del sueño y del ánimo.
¿Cómo se aborda?
Requiere una evaluación integral: espirometría, prueba de caminata de 6 minutos, radiografía o tomografía, pulsioximetría con esfuerzo, exámenes para descartar trombosis, anemia, hipotiroidismo y problemas cardíacos. El tratamiento incluye rehabilitación respiratoria, manejo del esfuerzo, control de comorbilidades y apoyo psicológico cuando es necesario.


Tabla rápida de diferencias
- Bronquitis aguda: tos > fiebre, viral, autolimitada, sin condensación en radiografía.
- Neumonía: fiebre alta, dolor pleurítico, infiltrado en radiografía, requiere antibióticos.
- COVID-19 persistente: síntomas > 12 semanas tras COVID, predomina fatiga y disnea de esfuerzo, requiere abordaje multidisciplinario.
Cuándo consultar a una neumóloga
- Tos que dura más de 3 semanas.
- Recuperación incompleta tras una infección respiratoria.
- Neumonías recurrentes (más de una al año).
- Persistencia de síntomas tras COVID-19.
- Cualquier dificultad respiratoria que no mejora con el tratamiento inicial.
¿Llevas semanas con tos o ahogo?
Evaluemos la causa y planifiquemos una recuperación adecuada.
Agendar consultaWhatsApp · 300 902 7329